Bar Aduana

Si en verdad la frontra de mis últimos años fuera tan plácida, que consuelo sería permanecer en ella largo tiempo, ociosa y saludable. ¿Qué otra cosa podría decirme la felicidad, de estar aquí, en este bar, de nombre Aduana, una mañana fúlgida de julio, acogida a la sombra de un formidable ficus centenario?. Ya extranjera en las dos orillas, acepto complacida, esta patria provisoria. Desde aquí miro el mar y guardo la barcaza, la alegre "golondrina" que me conducirá al otro lado, más allá del faro y la escollera, mientras vuelan gaviotas a lo lejos, oscilan suavemente las esbeltas embarcaciones de recreo...mientras el insondable cerco se apacigua.
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Autor: Mery-Mi rincon para compartir
Fecha: 04/07/2009 20:20.

